(and/OAR, 2007)
Es material sonoro sin mezclar ni procesar procedente de una ‘realidad’determinada ‘. Una evaluación de la riqueza y las cualidades esenciales de la entidad sonora original. Una intención no referencial. Una inmersión fenomenológica extrema guiada por la anti-racionalidad y contra lo asumible por defecto. Un mundo desprovisto de presencia humana. Pasión por los ‘drones’ y su universo interior; esa perceptible matriz ‘invisible’ de ruidos de amplio espectro que fluye constantemente alrededor nuestra, tanto en la naturaleza como en ambientes antrópicos. Un verdadero desafío de escucha profunda en el que todo oyente ha de confrontarse con su propia libertad y a partir de ahí crear.
En la Patagonia, inmensidad y soledad son moldeadas y reforzadas por la presencia constante del viento. Contrariamente al estereotipo de espacios desérticos e inhóspitos ‘tranquilos’, lo que el viento produce allí –como en otros muchos lugares- es un ambiente imparable de poderío sonoro. El viento es una fuerza invisible, audible la mayor parte del tiempo a través de transductores como vegetación, rocas, arena, nieve o hielo. Esto afecta a la percepción del espacio, distancia, meteorología e incluso a nuestro propio cuerpo. Como material sonoro, parece estar disfrazado de una gran simplicidad y ofrece la ilusión de uniformidad. Es por ello por lo que su riqueza resulta tan increíble y atractiva. Las grabaciones del viento son esencialmente entidades de amplio rango que se reconfiguran a sí mismas en su espectro compositivo y en su dinámica en todo momento, muy a menudo con giros y cambios repentinos que cambian simultáneamente el espacio virtual de la grabación a un ritmo complejo e impredecible. Debido a estas particularidades, y a la falta de características tonales o rítmicas tradicionales, el viento podría ser el desafío último para aquellos que buscan ‘música’ en la naturaleza en el vano intento de encontrar similitudes entre los eventos sonoros naturales y las estructuras fabricadas por el hombre".