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martes, 11 de diciembre de 2007

CON-DOM - ROME SONGS




CON-DOM - Rome Songs [10'']
(Old Europa Cafe, 1998)



Con-Dom es el proyecto de power-electronics encabezado por Mike Dando, cuyo origen tiene lugar durante agosto de 1983 en el Reino Unido. Célebre por su intensidad, aspereza y brutalidad, Con-Dom se vale del sonido, la palabra y todo tipo de imágenes en la composición de sus aplastantes muros de ruido. El nombre de Con-Dom es la forma abreviada de ‘Control-Domination’, la temática principal a lo largo de toda su discografía. Es decir, cualquier aspecto relacionado con el control, dominación y manipulación, ya sean éstos por motivos políticos, raciales, religiosos o alentados desde los mass-media. Todos ellos son tratados de un modo u otro desde una sarcástica perspectiva, violenta e intransigente. Por otro lado, sus devastadores asaltos en directo han tenido lugar a lo largo de su existencia en una gran variedad de ubicaciones poco usuales, tales como viviendas de protección oficial o criptas de iglesias, circunstancia a la que Mike Dando se ha referido como una forma de alejar sus actuaciones de las fronteras de las escenas de música, arte y teatro convencionales. A lo largo de su extensa carrera, Con-Dom ha colaborado frecuentemente con otras formaciones de power-electronics, industrial y noise, siendo The Grey Wolves una de las más habituales, tanto en directo como en estudio.

En “Rome Songs”, publicado hace ya casi diez años como vinilo de diez pulgadas, tenemos un demoledor ejemplo –otro más- del terrorismo sonoro del que Con-Dom es practicante. Tres temas (19') de ruido persistente, demenciado y angustioso. ‘Rome Songs’ abre el disco y lo hace de forma aplastante desde el inicio: una muralla de ruido abrasivo, rugoso y sin fisuras que se va arrastrando como una masa monstruosa de sonido estático e infranqueable, acompañado siempre de chirridos y silbidos estridentes que añaden más discordancia a la de por sí brutal marabunta sonora. Vendaval que por supuesto está salpicado aquí y allá por las desgarradas voces de Dando, que escupe sus ininteligibles alaridos mientras la furiosa bola de distorsión contenida amaga una y otra vez con estallar definitivamente.
En ‘Pro-Judas’, un remoto zumbido inicial va cobrando forma y tamaño progresivamente, hasta desembocar en un espantoso bucle, áspero y desproporcionadamente grave, que sirve de horrible pasaporte a las enloquecidas proclamas vocales. La tortura se alarga repetitiva y contundentemente hasta los cuatro minutos, retumbando salvajemente y retroalimentando su desmedida densidad. Un verdadero martillazo en los tímpanos que deja no poco trastorno al que se presta a escuchar. Por si eso fuera poco, ‘Papal Bull’, la traca final, se extiende agónicamente durante más de ocho minutos a base de pautas ruidosas entrecortadas y pulsátiles. Un bombeo continuo de pesados 'latidos' que, aumentando poco a poco en saturación, potencia y gravedad, terminan por conformar una ruidosa maraña tupida de considerable aspereza, ruda y vibrante, que una vez más ejerce de escenario para los discursos vocales, esta vez de forma más nítida. Un conglomerado violento de ruido, pulsos y gritos que se va difuminando hasta persistir casi exclusivamente como una manta de distorsión, siempre al servicio de las arengas vocales.
"Rome Songs" es una aberración sonora imperturbable, repetitiva, fría y deshumanizada. Una maquinaria brutal al servicio del manifiesto ideológico de Dando. En definitiva, la representación sonora –cruda, desagradable y molesta- de nuestra realidad más execrable. Un horrendo retrato de las miserias del ser humano.



jueves, 6 de diciembre de 2007

DEATHPILE - DEDICATED TO EDMUND EMIL KEMPER




DEATHPILE - Dedicated To Edmund Emil Kemper 7''
(Self Abuse, 1997)

Deathpile (1995-2004) nació tras la separación de otro proyecto experimental puesto en marcha por Jonathan Canady en 1993, llamado Torture Chamber. En principio como proyecto individual y posteriormente como grupo, Deathpile derivó rápidamente hacia un sonido electrónico abrupto, áspero y contundente, adornado por una estética sádica y oscura y una temática centrada en los aspectos más siniestros y diabólicos de la humanidad, temas tabú incómodos y desagradables para una mayoría de la gente. Este apego a aspectos tan poco habituales en según qué ámbitos es perfectamente documentado por Canady en una entrevista: “soy un tipo feliz que disfruta con el sufrimiento de los demás”.

De “Dedicated To Edmund Emil Kemper” se publicaron en 1997 solamente doscientas ciencuenta copias a través de la discográfica estadounidense Self Abuse Records (Mlehst, Merzbow, Aube, Skin Crime...), como parte de las conocidas ‘Murder Series’ de este sello, dedicadas a las macabras historias de algunos de los asesinos en serie más famosos en EEUU, y por las que, en el caso de Kemper, Canady parecía estar bastante interesado.

En total son sólo dos pistas -'Walking Time Bomb' y 'Triumph Of The Hunter'- en únicamente diez minutos. Diez minutos más que suficientes para trasladar a un vinilo de siete pulgadas la sensación incómoda provocada por el sonido opresivo y agobiante en clave noise/power-electronics ejecutado con sadismo por J. Canady y M. Todd, empapado de un ambiente malsano y de las espeluznantes voces manipuladas escupiendo el pensamiento enfermo de Kemper: “What I wanted to see was the death, and I wanted to see the triumph, the exultation over death. It was like eating, or a narcotic, something that drove me more and more and more”.


miércoles, 5 de diciembre de 2007

THE GREY WOLVES - CATHOLIC PRIESTS FUCK CHILDREN




THE GREY WOLVES - Catholic Priests Fuck Children [cd-r]
(Open Wound, 2001)


De explícito y tajante título, "Catholic Priests Fuck Children" fue publicado originalmente en 1996 por el sello alemán Praxis Dr. Bearmann, aunque cinco años después sería reeditado en cd-r via Open Wound, sello especializado en música noise e industrial puesto en marcha por Trevor Ward, cincuenta por ciento de The Grey Wolves. Pioneros de lo que se denominó 'death-industrial', primero en Reino Unido y más tarde en toda Europa, en "Catholic Priests Fuck Children" tenemos un ejemplo más de música oscura, áspera y desasosegante. Portadores de un sólido mensaje difundido a través de sus polémicos discos y manifiestos, The Grey Wolves sacaron de sus entrañas una nube tóxica de ruido industrial desesperanzado, pesimista y angustioso. Un paisaje apocalíptico e incómodo perfectamente retratado a través de su particular sonido. Sonido gris y disonante, a veces repetitivo y a veces camaleónico, pero siempre apabullante.



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